La quiebra de la aerolínea Sol sirve como punta de lanza para un discurso que el gobierno nacional buscará instalar: la Aerolínea de bandera no es “rentable”. Se trata del mismo discurso que justificó la privatización de los trenes a principios de los 90 y terminó con la destrucción de todo el sistema.
A principios de los 90, el gobierno de Carlos Menem inició un proceso de privatizaciones que alcanzó a casi todas las áreas del Estado. Desde los canales de televisión hasta la empresa petrolera nacional, el menemismo vendió todo aquello que pudo.
Pero hubo un paso previo para lograrlo. Se instaló que las empresas del Estado generaban pérdidas y que le costaba una fortuna a los contribuyentes. En el caso de los trenes, Bernardo Neustadt repetía que el sistema ferroviario le costaba un millón de dólares por día a los argentinos. Hoy, el ministro de transporte de Macri, Guillermo Dietrich, utilizó el mismo discurso para referirse a Aerolíneas Argentinas y así empezó a preparar el terreno para una privatización.
En simultáneo, Dietrich señaló a Mariano Recalde como el responsable de una pérdida cercana al millón de pesos por día y el extitular de la Aerolínea no demoró su respuesta:“Está mal informado o tiene mucha mala fe. Nosotros vendíamos muchos más que un 1 millón de pesos diarios de los pasajes a Sol”.
La alianza estratégica de Aerolíneas Argentina y Sol tenía como objetivo la cobertura de rutas “menores” allí donde los aviones de la empresa estatal no llegaban. Así lo explicó Recalde: “Al igual que las grandes líneas del mundo, Aerolíneas necesitaba una empresa pequeña para complementarse y que sirva de distribuidora en aquellos destinos donde los aviones de Aerolíneas eran muy grandes y no eran eficientes”.
Al frente de la Aerolínea de bandera, Macri nombró a Isela Constantini, exCEO de General Motors y estrella del sector privado. Debajo de ella en el organigrama están dos hombres de LAN, Daniel Maggi y Diego Sanguineti. LAN fue una empresa que compite con Aerolíneas Argentinas y que perdió mercado a manos de Aerolíneas con la gestión de Recalde. Los caminos están trazados.
El macrismo prepara el terreno para la privatización de la misma forma en que lo hizo el menemismo en los 90. Primero se instalará que los contribuyentes pierden dinero con la empresa, luego se la desmantelará para que su funcionamiento sea defectuoso y sobre el final se impondrá la “inevitabilidad” de la privatización para la recuperación del servicio.El camino empezó hoy y en el mediano plazo parece inevitable que el macrismo comience a privatizar las empresas del Estado.
fuente:ENORSAI
0 comentarios:
Publicar un comentario