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viernes, 8 de julio de 2016

BICENTENARIO 200 AÑOS DE DEPAENDENCIA O INDEPENDENCIA. PEREZ ESQUIVEL



Soberanía o dependencia

Por Adolfo Pérez Esquivel *
Mañana se conmemoran en Argentina los 200 años de la declaración de su Independencia del imperio español. En el tiempo transcurrido hubo muchas luces y sombras en el caminar de nuestros pueblos, en sus luchas y esperanzas por mantener y reforzar la independencia y la soberanía.

Es imperioso recordar el reclamo del general José de San Martín al Congreso reunido en Tucumán para que se declare la independencia de España, cuando en Europa volvían a soplar los vientos de una restauración conservadora de la mano de la Santa Alianza y los intentos de recuperar las colonias pérdidas para los borbones. La decisión emancipadora de los patriotas de Tucumán, contrasta hoy en día con nuevas restauraciones conservadoras de servilismo colonial. Así vemos al presidente Gunga Din invitar al rey Juan Carlos a los actos de nuestro Bicentenario y al ministro de Economía pedir perdón a los empresarios españoles por las estatizaciones de YPF y Aerolíneas Argentinas, cuando éstos fueron responsables de la falta de inversiones y vaciamiento de esas empresas y hasta algunos de sus ex gerentes están presos.

La situación actual enciende luces preocupantes. Los gobiernos neoliberales en el continente, como el de Argentina, quieren dejar de lado el Mercosur para establecer acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, ingresar en la Alianza para el Pacífico y aceptar el Tratado del Trans-Pacífico –TPP– que promueve EE.UU., en suma, pretenden de- senterrar el ALCA.

Los condicionamientos que implican estos tratados conspiran contra toda política soberana de nuestros pueblos, dado que proponen una integración asociada a las transnacionales, que son ampliamente favorecidas con la liberalización de las transacciones comerciales y financieras. Además de otorgarles numerosos beneficios para asegurar mínimos riesgos en la inversión y máximas ganancias para sus casas matrices.

Las condiciones leoninas de sometimiento y subordinación que imponen estos tratados son a cambio de nada o de muy poco. Para estas políticas neoliberales, el trabajo es una mercancía y por lo tanto un costo a minimizar. Las políticas internas no contemplan desarrollos propios en materia de investigación y desarrollo, bienes de capital, ni favorecen las medianas y pequeñas empresas, ni la agricultura familiar, ni la redistribución de ingresos y los mercados internos.

Hagamos memoria sobre lo ocurrido hace tan sólo 10 años. Aquella gran movilización en Mar del Plata donde los movimientos sociales de distintos pueblos latinoamericanos nos congregamos para decirle NO AL ALCA, el Tratado de Libre Comercio que pretendía imponer EE.UU.. El rechazo fue contundente y se reafirmó el derecho de autodeterminación de los pueblos, cuando se encontraban reunidos los presidentes de América latina y el entonces presidente de los EE.UU. George Bush.

Además del TPP, para excluir a China del área de libre comercio, EE.UU. promueve hacia el Este el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), para excluir a Rusia. La sumisión a la geopolítica de EE.UU. nos llevará irremediablemente a destruir la capacidad productiva y desarrollo de nuestros países en favor de los grandes centros del poder, agudizando los conflictos y las desigualdades, debilitando las instituciones y entregando nuestra soberanía aún más. Nos llevarán a la re-colonización de nuestros países, para volver a llevarse nuestros bienes y recursos naturales.

El TPP, el TTIP y el TiSA son tres tragedias para la humanidad, la prueba de esto es que están siendo negociados en secreto a espaldas de los pueblos. Lo poco que sabemos fue filtrado por Wikileaks confirmando la gravedad de estos acuerdos: las empresas estarán protegidas de las leyes nacionales y quedarán libres de sanciones.

Hagamos memoria. La historia ha confirmado en demasiadas ocasiones, que las empresas multinacionales no vienen a desarrollar la vida de los pueblos, vienen a explotar, a saquear los bienes y recursos. Así como también ha confirmado que la deuda externa que ofrecen los organismos multilaterales y las potencias buscan convertirla en la “deuda eterna” que les permita condicionar y disuadir toda búsqueda de soberanía, mientras los pueblos deben pagarla con desempleo y hambre.

El gobierno de Cambiemos privilegia la alianza con los EE.UU. y se aleja de los acuerdos regionales, como el Mercosur, la Unasur y la Celac. Así lo demuestra el repudiable apoyo al golpe blando en Brasil y el viaje que hizo a Chile como observador en el encuentro de la Alianza del Pacífico. A 200 años de la Independencia Nacional, el gobierno de Macri nos lleva nuevamente a la recolonización, y estos primeros seis meses de gobierno son sólo una muestra. Todas las flores fueron para los poderosos y para el pueblo sólo hubo pobreza, despidos, ajuste y represión.

La defensa de la autodeterminación de los pueblos y la integración regional, va más allá de los gobiernos de turno. Los pueblos no podemos ser espectadores de las políticas impuestas, somos protagonistas con derecho a confrontar los actos que nos vulneran para que se respeten nuestros derechos. La Independencia hoy significa más que nunca democracia participativa e igualdad, si queremos construir un país libre y soberano, debemos fortalecer las alianzas regionales como sucedió hace 200 años en la Patria Grande, exigir el fin de las negociaciones secretas del TPP y TTIP. Mientras tanto, los movimientos populares enfrentaremos estas amenazas como se hizo contra el ALCA hasta derrotarlos. No olvidemos que la soberanía no se regala, se construye.

miércoles, 6 de julio de 2016

FESTEJAR LOS 200 AÑOS DE INDEPENDENCIA CON EL CONQUISTADOR. NO TENIA MEJOR IDEA?


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Por primera vez un soberano español, como el rey emérito Juan Carlos de Borbón, asistirá a una celebración patria, y no a cualquiera, sino nada más ni nada menos que al Bicentenario de la Independencia. ¿Chiste, broma, ironía, o una nueva humillación?

Dos siglos después de la Declaración de la Independencia, el 9 de julio de 1816 en Tucumán, el presidente Mauricio Macri prefirió invitar para los festejos centrales del Bicentenario que tendrán lugar en San Miguel de Tucumán al rey emérito de España, Juan Carlos de Borbón, en lugar de sumar a los actos centrales a los ex presidentes de nuestro país y a líderes de países de la región, excepto Chile y Paraguay.
Al 24 de marzo pasado, al cumplirse cuarenta años del golpe cívico-militar con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de visita en Argentina, a la Plaza de Mayo vacía el 25 del mes pasado y a un acto por el Día de la Bandera en el monumento rosarino vallado y cerrado a los ciudadanos, se suma esta vergonzosa forma de celebrar una fiesta patria que marca ni más ni menos que la independencia del opresor, del poderoso que exterminó a los pueblos originarios con la complicidad de la dirigencia politica local.

La invitación al rey emérito de España, que el 19 de junio de 2014 abdicó en favor de su único hijo varón, Felipe, es el segundo gesto, en todo caso público, de genuflexión del Gobierno conservador argentino ante España, y muestra una vez más hacia dónde se orienta la política exterior del macrismo y con ella los intereses económicos de este Gobierno de empresarios. “Quiero pedir disculpas por los últimos años. Sé de los abusos que han sufrido los capitales españoles y les agradezco la paciencia”, afirmaba el 30 de mayo pasado el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, al hablar en Madrid en el Foro de la Nueva Economía, que reúne a más de doscientas empresas españolas con grandes intereses y apetitos en América Latina, como vimos en la década neoliberal de los noventa.
Cuando se celebró el Bicentenario del 25 de mayo, Cristina Kirchner, con Néstor en vida, invitó a varios mandatarios latinoamericanos como Hugo Chávez, Rafael Correa, Luiz Inacio Lula da Silva, Evo Morales, José Pepe Mujica y Fernando Lugo.
La España de hoy se parece en algunos aspectos a la España de ayer. A principios del siglo XIX, España estaba “seriamente debilitada y no podía ni abastecer correctamente ni defender a sus colonias”, dice Felipe Pigna, antes de reivindicar las luchas por la independencia lideradas entre 1810 y 1820 en estas tierras por Manuel Belgrano, José de San Martín y Martín Miguel de Güemes para expulsar a las tropas realistas.
Fuente: http://www.diariocontexto.com.ar/2016/07/03/doscientos-anos-despues-macri-prefiere-festejar-la-independencia-con-el-colonizador/