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sábado, 21 de enero de 2017

Se siente el frío neoliberal.

El principal diario de Florianópolis publicó un artículo en el que lamentan la falta de argentinos y dinero en esta temporada. Muchas casas sin alquilar, restaurantes con poca gente. Se siente el frío neoliberal.
En la tapa del Diario Catarinense del 7 pasado se publicó “Faltan argentinos y dinero en la temporada 2017”. La columna fue escrita por Cacau Menezes, uno de los principales columnistas del mayor diario de Florianópolis, capital de Santa Catarina, y comenzó así: “Estaba todo bien, sol fuerte, calor, poca lluvia, congestionamientos menores, agua en las canillas, electricidad en las lamparitas, pero esta no es la mejor temporada de los últimos diez años, comparación que usábamos en abundancia la temporada pasada. ¿Qué faltó? Dos cosas: dinero y argentinos”. El diario pertenece al Grupo RBS y es el repetidor de O Globo en la región. La temporada pasada fueron los argentinos los que salvaron a los restaurantes, porque tras el viraje neoliberal de Dilma Rousseff a los brasileros sólo les alcanzó para alquilar. Este verano los restaurantes y bares están vacíos. En todas las calles antes de llegar a alguna playa se puede ver varias personas sentadas en la vereda con carteles que dicen: “Alugo casa”. El frío neoliberal llegó a la región y se hace sentir en Brasil.

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Al costado de nuestra casa hay un taller mecánico. El año pasado padecía al escuchar desde el desayuno que se fue la “chorra”, que eran todos corruptos, sufría con el burbujear de sus ilusiones de cambio. Hubo uno que insultó mucho y contó que era su primera vez en Brasil, lo que me dio tanta bronca que cuando dejó el auto y se marchó, aproveché para irme a la playa y mientras agarraba la bicicleta, me serví del buen día para conversar medianera de por medio  con mi vecino mecánico. Quiero ver si el año que viene lo tenés acá, le dije. Pero me dice que están mejor, que el país ya no daba para más, Cristina había robado mucho. Milton, le contesté, no van ni dos meses de gobierno y no paran de echar gente, en mi familia ya echaron a tres, para no ponerme a contar amigos. Sin laburo decime quién va a poder venir, agregué y él optó por salir de la charla, a los brasileros no les gusta discutir. Ayer cometí la maldad de preguntarle por la temporada. Bajó la mirada y me dijo “los argentinos este año están en Canasvieiras, el año pasado venían para acá porque las playas del norte de la isla estaban contaminadas”. Hasta la primera semana de enero la televisión les prometía que los argentinos ya llegarían. Me asomo por la ventana y el taller está vacío, no hay autos argentinos esperando ser arreglado. 

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Turistas de Argentina hay, como todos los veranos, pero pocos. El verano pasado con familiares y amigos que vinieron a visitarnos nos sentábamos en la escalera de casa a hacer estadísticas, ya que vivimos sobre la ruta por la que se sale de Barra da Lagoa.  Los primeros dos veranos que pasamos acá a las siete de la tarde la fila de autos aseguraba una hora y media como mínimo para salir y llegar hasta el centro. Este verano las cosas cambiaron, a esa hora no hay fila. La única congestión grande que vimos fue por un accidente en el morro y hay una vía de acceso hasta la Lagoa da Conceição. La mayoría de los pocos que vinieron lo hicieron sin auto. Grupos de jóvenes a los que les continúa saliendo más barato veranear en Brasil que en la costa bonaerense. Se los encuentra en las verdulerías en las que la mayoría de la fruta y verdura cuesta R$ 2,30, cerca de $15. Compran tres latas de cerveza en la playa por R$ 10, unos $ 50. Cuando no la compran en el supermercado y las llevan en heladeras.

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Los comerciantes del barrio saben que apoyo al PT. El primer año me paseaba con una chomba de la CUT y una de Lula. Quizá por eso no me creyeron cuando después del triunfo de Macri les dije que esta sería una temporada pésima. Habrán pensado: si la anterior también estaba Macri y fue de las mejores, por qué esta cambiaría. Lo que no cambian en este país es de canal, todos miran el noticiero de O Globo, hasta los que votan al PT, por eso fue tan fácil tirarlos. Él único comerciante que me dijo que esta sería una mala temporada fue el nuevo dueño del supermercado de la esquina. Trabajaba en una plataforma petrolera y lo echaron durante el 2016, la empresa se fue del país. Volvió a Barra a hacerse cargo del negocio familiar. Antes que los diarios tuvieran que reconocer la falta de turistas conversamos. La televisión sigue prometiendo que los argentinos van a venir, me dijo, pero yo tengo los pies en la tierra. ¿Ustedes no tuvieron una devaluación del cuarenta por ciento?, me preguntó. 

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Si alguien que está leyendo estas palabras tiene pensado venir a veranear a Brasil, le recomiendo que no alquile por internet o que lo haga por una o dos noches, si necesita esa certeza para calmar sus inseguridades. Aproveche para hacer valer el producto de su esfuerzo que va a conseguir que le hagan unas buenas rebajas. En este país regatear forma parte de las relaciones comerciales y este año se están disputando muchos a unos pocos clientes. Las cosas han cambiado tanto que los diarios en Argentina ya no publican los datos de Migraciones con la cantidad de argentinos que cruzaron a Brasil, se limitan a hacer estimativos que los propios diarios brasileros destruyen. O Globo tiene que reconocer que la ciudad está vacía, que el dinero falta porque faltan los argentinos. A todos los que escucho lamentar la temporada les digo y pregunto lo mismo: se fue Cristina y se fueron los argentinos. ¿Era tan mala para ustedes? ¿Y para ustedes que me leen desde allá? 
Una última recomendación: aprovechen estas vacaciones para leer alguna novela histórica latinoamericana y verán que desde el inicio nuestra historia es la misma. Les recomiendo “Memorias del último soldado de la independencia”, atribuida a Nataniel Aguirre, se la consigue en internet.

sábado, 23 de julio de 2016

SINCERAMIENTO Y BOMBA A PUNTO DE ESTALLAR LA PRIMERA UNA MENTIRA Y LA SEGUNDA LA BOMBA ES PARA LOS RICOS

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En Argentina con Macri las ciudades y los pueblos, los comerciantes y los asalariados, se encuentran bajo el fuego del plan de destrucción de los neoliberales.
"Sé que han sido meses difíciles para muchos argentinos; comparto el dolor, las angustias, sincerar la economía ha sido muy duro pero nos dejaron una bomba a punto de estallar". Esta falacia de Macri, pronunciada hace pocos días, resume el conjunto de la lógica sobre la que se basa la gran manipulación que logra que este tan evidente bombardeo económico para muchos resulte, ¡todavía hoy!, totalmente invisible... “Sincerar” da idea de que hay una mentira que es necesario desenmascarar. “Bomba a punto de estallar” da idea de una trampa tendida que puede explotar y que todo lo que ocurre de malo hoy es porque esas trampas están detonándose.
Pero si analizamos la información objetiva, de fuentes inobjetables de parcialidad en el sentido de lo que pretendo demostrar, nos daremos cuenta que todo esto, como todo Macri, es una gran mentira y que, en realidad, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner dejó las cuentas del Estado en relativamente buenas condiciones y la única trampa que existía era contra los ricos, no contra el pueblo y la Nación.
Los medios son medios, nada más, y depende los fines para los que se utilizan, su legitimidad. En este sentido, toda la política monetaria del kirchnerismo, especialmente en los últimos tiempos, en general es muy poco comprendida en toda su dimensión. En política monetaria el problema no es la emisión, sino a manos de quien va a parar el dinero que se emite: si a manos de los bancos o a manos de los trabajadores y el pueblo. Hoy Macri emite diez veces más que Cristina Fernández de Kirchner, al imprimir títulos de deuda de miles de millones de dólares y pesos. Esos títulos no se emiten para entregárselos a los trabajadores; se emiten para ser entregados a la usura internacional. Son una promesa de vasallaje. Macri es un "bravo" contra el pueblo argentino pero un perro faldero de los banqueros yankis.
En este sentido, la política de desendeudamiento del kirchnerismo no fue una de desendeudamiento absoluto. Fue una de desendeudamiento externo en el sentido de que redujo la ratio de la relación entre PBI y deuda externa, de tal manera de que con el tiempo esa deuda podía seguir reduciéndose. Sí hubo un importante endeudamiento del Estado en pesos. Eso es cierto. Pero si hablamos de pesos las controversia que sucedería en caso de impago sería en suelo naciona, "puertas adentro". Entonces, en un contexto kirchnerista, si resultaran más importantes los derechos humanos de los ciudadanos argentinos que pagarle una deuda a los codiciosos potentados capitalistas acreedores, si resultaran más importantes los derechos a la vivienda, a la digna alimentación y salud, y a la educación, de todos los compatriotas, los acreedores hubieron tenido que enfrentar esta situación en una mucho mayor debilidad. Aquí el Estado hubiera podido imponer eso a un millonario como Macri o como Paolo Rocca (dueño de Techint), como pudo imponerles la estatización de las AFJP para poder garantizar la universalización de un derecho básico como es la jubilación (por eso Rocca desde ese momento -año 2008-  habló de una etapa "confiscatoria"). Pero nunca el Estado Argentino pudo imponerles el default (léase "imprescindible confiscación a los ricos para que todos tengamos derechos") a los tribunales municipales de Nueva York, estrados desde los cuales EEUU negó un concurso de acreedores con casi el 93 por ciento de los mismos, concurso que había legitimado los términos de una manumisión al final trágicamente frustrada por la victoria electoral de un súperalcahuete. Es muy diferente dar la batalla adentro que darla afuera. La ilegitimidad de la injusticia siempre es la misma, pero la legitimidad para hacer la guerra contra ella (porque la injusticia tiene personeros, no es abstracta) hubiera sido muy diferente. ¡Eso es lo que pretendían sincerar a su favor los eternos frustradores de la Argentina Potencia! ¡Esa éra la bomba a punto de explotar que los ricos se sacaron de las manos! Con Macri se trastocó el apotegma kirchnerista de "no pagar la deuda con la sangre del pueblo" por "hacer correr sangre argentina para perpetuar la dominación de la Patria, usando el endeudamiento como estatuto del coloniaje".
Y la sangre argentina no sólo corre hoy como hambre, como la depresión y el shock que ya mató a varios trabajadores del Estado despedidos, como el asesinato de ancianos a los que se les desfinancia (se les niega) la medicación, como la violencia horizontal alimentada por la carestía -lo que se manifiesta en los ascendentes índices de delitos callejeros (de los delitos de guante blanco se ocupa "el mejor equipo en 50 años", contubernio cipayo en el Poder)-, como la bancarrota de la pequeña y mediana empresa y de gran parte de la industria, sino que también corre la sangre cuando el gobierno macrista reprime la lucha reivindicativa, sea a través de medios francos como la policía de uniforme o de medios encubiertos como el accionar de bandas de matones. A la violencia económica se correspondió siempre la violencia política. En ese camino nos está conduciendo Macri. El segundo apotegma, "no reprimir alevosamente la resistencia popular" (porque durante el kirchnerismo hubo numerosas represiones a luchas reivindicativas con víctimas fatales pero también hubo un compromiso desde las más altas esferas del poder político nacional para resolver los conflictos por vías relativamente pacíficas, y de eso es testimonio el caso de Mariano Ferreira, y de otros, donde se procuró generar las condiciones políticas e institucionales para acabar con la impunidad y sofocar el abuso de Poder), se trastoca en el apotegma de "imponer el plan antipatria con toda la violencia necesaria y ejemplificadora". Para ello existe toda una política oficial de refortalecimiento de la lógica represiva, intentando reescribir la Historia -comenzando por resucitar la "teoría de los dos demonios" (los que hacían la lucha armada contra la banda subversiva que tomó el Poder en 1976 son iguales que esos idiotas útiles al servicio del Pentágono)-, garantizando la impunidad de los viejos verdugos, recomponiendo la capacidad represiva del Nuevo Estado Colonia; haciendo cambios legales de gran trascendencia como leyes de arrepentidos e informantes (donde se comercian las penas y se institucionaliza el buchoneo), como el "protocolo de seguridad", como la unificación de la justicia contravencional con la justicia de instrucción, como la centralización de la "lucha contra el narcotráfico" en un grupo de jueces adictos (me refiero al poder central, no a la droga, aunque bien podría ser), como el desmantelamiento de todas las reformas hechas por el kirchnerismo (procuradurías contra la trata y explotación de personas, contra el narcotráfico, contra el delito administrativo, contra la violencia institucional, jerarquización de los fiscales en la investigación e instrucción de las causas, etc.), y como otros cambios en los códigos penales y procesales que no sólo buscan facilitar la violencia represiva, sino además verticalizar el Estado en un régimen cada vez más dictatorial.
El contubernio cipayo
De la misma manera que en la década del treinta hubo una parte del radicalismo que pactó con los que derrocaron a Yrigoyen, hoy hay una parte mayoritaria de políticos del Partido Justicialista que prácticamente está cogobernando con Macri. Es por eso que hasta ahora el ser minoría en las Cámaras no le ha impedido a Macri aprobar las peores leyes de que se tenga memoria: derogación de la Ley Cerrojo (que impedía conceder a los fondos buitres mejor trato que al casi 93% los acreedores que habían aceptado la renegociación) y de Pago Soberano (que impide el pago en otros lugares que los establecidos en ella: Argentina y alternativamente Francia); autorización del nuevo endeudamiento para pagarle a los buitres; aprobación de los dos nuevos miembros de la Corte Suprema; reprivatización del ANSES (Administración Nacional de Seguridad Social) y cercenamiento de los derechos adquiridos por los jubilados; blanqueo de capitales...
Los integrantes de Cambiemos (la alianza electoral de PRO -el partido de Macri- con la Unión Cívica Radical -el partido de Fernando de la Rúa, el presidente que huyó en helicóptero de los techos de la Casa Rosada por la debacle del 2001- y otros partidos menores, con la que Macri a ganó las elecciones), del Frente Renovador (el partido que armó Sergio Massa -que estuvo en el gobierno de los Kirchner- para dividir el voto peronista y colaborar con la victoria de Macri), del Bloque Justicialista (los traidores que se fueron del bloque del Frente para la Victoria) y de otros bloques menores, todos ellos aliados en el cogobierno contra el pueblo, constituyen el contubernio de los cipayos, el contubernio de la antipatria, el contubernio de aquellos que viven del soborno o aceptan el chantaje del gobierno central (que usa el presupuesto federal para extorsionar a las provincias), todos parte de la nomenclatura política de un país gobernado directamente por los EEUU y los CEO's de las corporaciones occidentales.
En este marco se destaca la actitud intransigente de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que se opuso terminantemente al reendeudamiento externo, a la privatización de la ANSES y al blanqueo de capitales que pretende legalizar los dineros mal habidos del "mejor equipo en 50 años". Esta posición política no fue acompañada por la totalidad de las bancadas de diputados y senadores del Frente para la Victoria (alianza electoral que la llevó a la presidencia) aunque sí por una parte importante de las mismas. La impresionante movilización que la fue a respaldar cuando fue citada a declarar en una causa amañada para perseguirla y la importante influencia que tiene en varios estamentos del Estado, principalmente en las cámaras legislativas y en algunos pocos lugares del Poder Judicial, alcanzan como para demostrar que no se encuentra aislada pero sí que su poder es, desde lo institucional, muy limitado como para entorpecer con éxito esta agresión contra el pueblo y la Nación.
El amplio Frente Nacional que debe construirse para unir a la Resistencia contra las bombas de Macri obviamente que excluirá y señalará con el dedo a todos estos traidores, ya condenados para siempre como eso.