


Luego de su encuentro con el patriarca ortodoxo ruso, Krill, en el
aeropuerto “José Martí” de La Habana, el pasado 12 de febrero, donde
firmaron un documento de 30 puntos que entre otros conceptos condenan al
“terrorismo” en general, sin entrar en la desviación ideológica que
llevan adelante Estados Unidos e Israel, que utilizan el mote “islámico”
como un adjetivo calificativo de esta aberrante práctica, y tras su
gira por México, que se desplegó entre los días 12 y 16 de este mes;
donde, según un informe de la Conferencia de Episcopado Mexicano, 10.5
millones de personas participaron en total de las distintas actividades
realizadas por el Santo Padre; el Papa Francisco mantuvo una audiencia
privada en el Vaticano, que duró una hora, el pasado 23 de este mes
-sólo cuatro días antes de su encuentro con el presidente argentino-,
con Guillermo Robledo, presidente del Movimiento Helder Cámara por la
Paz entre las Religiones y los Pueblos, y Eduardo “Vasco” Murúa,
presidente del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER),
trabajador de la mítica fábrica recuperada IMPA, ubicada en el barrio de
Caballito y miembro de la dirección nacional de la Confederación de
Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).
Durante el
encuentro, y según afirmó el “Vasco” Murúa, en referencia a la actual
coyuntura política que se vive en nuestro país, El Papa afirmó: “lo que
se está viviendo en Argentina es parecido a lo que sucedió en 1955”.Recordemos
que el 16 de junio de ese año, aviones de la Armada Argentina
bombardearon la Plaza de Mayo y sus alrededores, asesinando a más de 300
civiles, en una clara acción terrorista por parte de sectores de las
fuerzas armadas, la iglesia católica y distintos partidos políticos, que
se confabularon para derrocar al gobierno democrático de Juan Perón,
acto que se concretó el 16 de septiembre de ese mismo año por parte de
los dictadores Pedro Eugenio Aramburu e Issac Rojas, que al poco tiempo
de asumir impusieron la ley Nº 4161 que prohibía nombrar a Perón y a
Evita, utilizar sus fotos, decir “peronismo”, “peronista”,
“justicialista”, “tercera posición”, y /o cantar la marcha peronista,
con la pena de encarcelamiento.
Días después este encuentro en el
Vaticano, y durante una entrevista realizada en el programa radial
Desde el barrio, que se emite por Radio Gráfica, Guillermo Robledo
indicó que tuvieron “una audiencia privada con el Papa Francisco que fue
muy rica en cuanto a su contenido”, y luego afirmó: “El Papa se mostró
muy preocupado por la situación en Argentina respecto a la actualidad
social, la represión y la política económica”.
Durante ese mismo
programa de radio, tanto Robledo como Murúa coincidieron en afirmar que
el pontífice “tiene el mismo diagnóstico, la misma preocupación que
tenemos todos los argentinos y en particular los movimientos populares
por las políticas implementadas por el gobierno”.
A los cuatro
días de llevarse a cabo este encuentro con trabajadores de empresas
recuperadas argentinas, que duró una hora; el Papa Francisco, que además
de ser la representación más importante del universo católico en
nuestro planeta, se transformó en los últimos tiempos en el único líder
mundial que alza una voz distinta y alternativa a los intentos impuestos
desde una acción de guerrilla semiológica, que pretende naturalizar la
pobreza y la exclusión como una “acción inevitable” de estos tiempos,
recibió al presidente argentino Mauricio Macri y a su comitiva, en la
Biblioteca del Palacio Apostólico, donde sólo se sentaron durante
escasos veintidós minutos (convirtiéndose en la audiencia más breve que
el Pontífice mantuvo, hasta ahora, con un presidente), donde se destacó
la inmensidad de un escritorio de gruesas patas y fría y robusta madera
que los separaba, donde, a la izquierda del mismo, un hombre vestido de
blanco crecía en estatura, mientras que a la derecha, su visitante,
vestido con un costoso traje, se empequeñecía hasta que su efímera voz
resultó inaudible.