
Alfonso Prat Gay volvió a ofender gravemente a la República Argentina.
Antes lo había hecho cuando calificó a los miles que Cambiemos echó de
su trabajo de "grasa militante". Ahora comete traición contra la
república y la inmensa mayoría de los argentinos humillando a su propia
patria frente a la usura internacional.
“Quiero pedir disculpas a los capitales españoles”. El ministro de Hacienda lamentó la expropiación de YPF
y aprovechó un encuentro con inversores para disculparse, en nombre del
Estado, por “lo que han sufrido los capitales españoles”. Además, dijo
que no le da miedo la pérdida de puestos de trabajo.
El ministro de Hacienda y Finanzas,
Alfonso Prat-Gay, pidió perdón. La solicitud de indulgencia no tuvo como destinatarios a
los empleados públicos desplazados sin causa, a quienes calificó de “grasa militante”,
ni los sectores de ingresos fijos afectados por la aceleración
inflacionaria. Tampoco buscó el funcionario la redención con industrias,
comercios, hoteles y usuarios residenciales afectados por los
tarifazos. “Quiero pedir disculpas por los abusos de todo tipo que han
sufrido los capitales españoles en Argentina”, expresó ayer Prat-Gay
durante un desayuno organizado en Madrid con funcionarios y empresarios
de ese país. Como parte de su estrategia para atraer inversores, el
titular del Palacio de Hacienda consideró que la expropiación del 51 por
ciento de las acciones de
YPF en manos de
Repsol
por la cual el gobierno argentino pagó 4670 millones de dólares en 2014
fue un “disparate”. En la primera jornada de su gira por Europa, el
funcionario ponderó el desmantelamiento de las restricciones cambiarias
que habilitó a las empresas españolas a remitir utilidades y dividendos a
sus casas matrices.
Prat-Gay
destacó además las mejoras de rentabilidad para las proveedoras de
servicios públicos de capitales españoles originadas en los aumentos de
tarifas.
“No tengo más que empezar por pedirles disculpas por los últimos
años, por lo que han sufrido los capitales españoles”, arrancó el
ministro. “Argentina está de vuelta. Empecemos por un aplauso porque
estamos de vuelta”, propuso Prat-Gay al iniciar su intervención en el
evento convocado la ONG Nueva Economía Forum y financiado por
Telefónica. “Los últimos años fueron un escándalo donde nos alejamos de
todos. Reestablecer los lazos con el mundo y la nación española es una
prioridad de nuestro Gobierno”, consideró Prat-Gay tras su pedido de
disculpas a los empresarios españoles. “No podemos hacerlo solos. Nos
faltan la experiencia y los capitales”, lanzó el funcionario al proponer
que inviertan en áreas de turismo, energía e infraestructura.
A pesar de las tensiones bilaterales que generó la decisión del gobierno de
CFK de expropiar el paquete accionario de
Repsol en YPF,
las empresas españolas mantuvieron una destacada presencia en todo el
entramado productivo local. España es el segundo inversor extranjero en
el país, solo superado por Estados Unidos. Los desplazamientos de
empresas españolas del control de activos estratégicos del país se
concretaron como consecuencia de la falta de inversión e incumplimientos
de las firmas. Por ejemplo, Marsans, que controlaba Aerolíneas
Argentinas, o Aguas de Barcelona, que mantenía una participación en
AySA. Ninguna de esas irregularidades fue mencionada por el ex jefe de
monedas del
JP Morgan.
El dato actualizado de la Cámara Española de Comercio de la República
Argentina arroja que existen 259 compañías locales bajo control
español. Cemento Avellaneda, Autopista del Sol, Metrogas, Banco
Santander, Banco BBVA Francés, Gas Natural, Edesur-Endesa, Mapfre, Zara,
Dycasa y Telefónica son algunos de los principales exponentes del
rentable grupo de firmas ibéricas instaladas en el país. Las empresas de
capitales españoles, ante quienes se disculpó Prat Gay, figuran entre
las principales beneficiarias del proceso de privatizaciones y
extranjerización de la economía local. Durante los 90, los flujos
acumulados de inversiones extranjeras tuvieron al país europeo como
líder indiscutido. Más recientemente, con el estallido de la crisis de
los países de la periferia europea, las rentas provenientes de las
filiales latinoamericanas de distintas firmas permitieron amortiguar el
impacto sobre sus balances de profunda recesión económica.
“Estamos volviendo a poner a la Argentina en la senda del crecimiento
tomando algunas medidas difíciles. No nos guiamos por la instantaneidad
de la opinión pública. Con el desastre que nos dejaron era imposible
crecer. Si no tomábamos las medidas nos transformábamos en Venezuela”,
expresó Prat-Gay al intentar justificar el ajuste recesivo en marcha.
“La ley antidespidos era un cepo laboral a las empresas, era una
garantía para no contratar. Nuestro gobierno no tiene miedo de que en el
propio proceso de creación económica se pierdan algunos puestos de
trabajo, lo importante es que después se creen muchos más puestos”,
indicó el funcionario durante el desayuno con empresarios españoles,
donde también defendió el acuerdo con los fondos buitre. Hasta ahora
ningún funcionario del gobierno de
Mauricio Macri
había viajado a España a la espera de las nuevas elecciones generales
previstas para fines de junio. Sin embargo, antes de que se defina al
nuevo presidente español, Prat-Gay fue enviado a una gira por Europa
para seducir inversores. En Madrid, el ministro fue recibido por Soraya
Sáenz de Santamaría, vicepresidenta en funciones del gobierno encabezado
por
Mariano Rajoy.
“Es un político solvente, experimentado y con criterio”, lo elogió ante
la prensa. “El gobierno de Macri marca un antes y un después.
Representa una apuesta por recuperar pulso vitalista de nación moderna y
avanzada”, completó la representante del Partido Popular.
La gira de Prat-Gay por Europa tiene como objetivo “promover las
inversiones en Argentina”. El relato oficial instaló que las inversiones
de empresas extranjeras iban a llover gracias a la confianza recreada
por la llegada de
Macri a la Casa Rosada.
El supuesto flujo contenido de desembolsos no se materializó. La
continuidad de la crisis internacional y la profunda caída de la demanda
local no estimulan la llegada de inversiones. Para la tradición
neoliberal, las empresas multinacionales juegan un rol determinante en
los procesos de desarrollo. Desde esa perspectiva, mucha inversión
extranjera sugeriría que los gobiernos hacen bien las cosas y poca
reflejaría una orientación “errónea” de la política. La experiencia
durante la década del ‘90 evidencia como la maximización de esos flujos,
donde España jugó un rol central, no garantiza un impulso para el
crecimiento y el desarrollo. En cambio, los flujos de la IED dejaron
como saldo la pérdida de importantes grados de libertad.
Fuente: Pagina 12