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viernes, 22 de julio de 2016

PROHIBIDO HABLAR DEL TEMA. LAS FUERZAS ARMADAS CONTROLARIAN LA SEGURIDAD INTERIOR





Podría ser gracioso si no se tratara de algo peligroso para el pueblo trabajador. Ayer, en cuestión de horas, el Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich cometió el patético ridículo de publicar una información por Twitter para después borrarla y bajarle la línea a todos sus funcionarios para que no hablen del tema.
¿Y cuál es el tema? Nada menos que el avance en el proyecto de involucrar a las Fuerzas Armadas argentinas (aún pobladas de secuestradores, torturadores, desaparecedores y asesinos de la dictadura) en asuntos de “seguridad interior”. Más precisamente en el supuesto combate del crimen organizado (narcotráfico, terrorismo, trata de personas, contrabando). Como si no fuesen las mismas instituciones del aparato represivo del Estado las que cuidan, controlan y hasta participan activamente en ese entramado criminal a lo largo y ancho del territorio nacional.
“Nos reunimos con las Fuerzas, @MindefArg y miembros del Estado Mayor Conjunto. Trabajo coordinado para más seguridad”. Así decía el tweet publicado en la cuenta oficial del ministerio de Bullrich. Pero horas después ese mensaje con la foto serían borrados. El bochorno no tardaría en recorrer las redes sociales dejando en off side a la oficina de Prensa del Ministerio.

Poco después el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) difundió un comunicado en el que cuestiona los intentos del gobierno de Macri de involucrar a las Fuerzas Armadas en la “seguridad interior”. Y fundamenta ese cuestionamiento en dos hechos concretos: que está prohibido por las leyes argentinas y que “en los países de América Latina en donde las Fuerzas Armadas juegan un papel en cuestiones de seguridad interior, en general, justificado con la retórica de la ‘lucha contra el narcotráfico’, las consecuencias solo han sido negativas: los problemas de seguridad no se han solucionado y las violaciones a los derechos humanos se han incrementado”.
Son tres las leyes nacionales que prohíben taxativamente el uso de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna del país. La 23.554, de Defensa Nacional, sancionada en 1988; la 24.059, de Seguridad Interior, de 1991 y la 25.520 de Inteligencia Nacional promulgada en 2001. Tres normas, vale decirlo, que lejos de ser “regalos” de gobiernos radicales y peronistas fueron producto de duras luchas populares contra la represión y la impunidad de esas fuerzas genocidas.
Fuente: La Izquierda

miércoles, 1 de junio de 2016

EMPODERAR A LOS MILICOS NO ES CASUAL ES UNA ESTRATEGIA DE DEFENSA PROPIA

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Mauricio Macri resolvió a través del Decreto 721/2016, publicado hoy en el Boletín Oficial, derogar la disposición tomada en 1984 por el entonces presidente Raúl Alfonsín -y mantenida por todos los gobiernos hasta la fecha- para restar autonomía a los militares y dejar en manos de los políticos elegidos democráticamente las decisiones vinculadas con la órbita castrense.
 Lorenzo Donohoe, quien formó parte del ministerio de Defensa durante la gestión de Nilda Garré, explicó las consecuencias de estas modificaciones realizadas por el Ejecutivo.

En este marco evaluó que “esto es mucho peor que el pago a los fondos buitres”“Esto es volver a crear un monstruo, que se había olvidado que podía ser un monstruo”, expresó.

“Es el renunciamiento de la política a la conducción del Estado. Si desde el ministerio de Defensa no podemos decidir quiénes están en la fuerza, el ministerio de Defensa pasa a tener un rol decorativo”, argumentó.
“Los dejas a los militares igual que antes de Alfonsín”, concluyó.
"Acá hay una clara intención de autodefensa, de un gobierno antipopular preparándose para resistir el momento en que el pueblo salga a la calle a pedir que se vallan."
Según consta en la norma, las potestades que quedan en manos de los Jefes de los Estados Mayores Generales de las Fuerzas Armadas son:

1) Designación de los oficiales en los cargos que no constituyen la conducción superior de los Estados Mayores Generales de las Fuerzas Armadas.

2) Disposición de los cambios de destino de los oficiales.

3) Designación y disposición de los cambios de destino de los suboficiales.

4) Aprobación de las calificaciones de egreso de escuelas o institutos de reclutamiento de los oficiales de las Fuerzas Armadas.
5) Aprobación de las calificaciones de egreso de las Escuelas Superiores de las Fuerzas Armadas y otorgamiento de los títulos correspondientes.

6) Disposición de las bajas y los retiros obligatorios de los oficiales jefes y oficiales subalternos.

7) Aprobación de las calificaciones de egreso de escuelas o institutos de reclutamiento de suboficiales de las Fuerzas Armadas y otorgamiento de los grados que correspondan.

8) Otorgamiento de los ascensos de los suboficiales.

9) Aprobación, renovación y rescisión de los compromisos de servicios suscriptos por los oficiales y los suboficiales.
10) Disposición de los retiros y las bajas voluntarios de los oficiales y los suboficiales.

11) Disposición de las bajas y los retiros obligatorios, y las reincorporaciones de los suboficiales.

12) Otorgamiento de las licencias y disposición de los cambios de las situaciones de revista de los oficiales y los suboficiales.

13) Designación del personal militar retirado para funciones docentes en el marco del Estatuto para el Personal Docente Civil de las Fuerzas Armadas.

14) Designaciones a los agentes civiles en su jurisdicción y autorización de sus cambios de destino.

15) Resolución de los recursos presentados por los oficiales jefes y subalternos contra resoluciones de los Jefes de los Estados Mayores Generales como definitiva y última instancia, agotando así la vía administrativa, con exclusión de las materias reguladas por el Código de Disciplina de las Fuerzas Armadas.
La medida publicada hoy en el Boletín Oficial significa un claro retroceso y devuelve a las Fuerzas Armadas su autonomía para decidir sobre designaciones, ascensos, traslados y premios.

miércoles, 25 de mayo de 2016

ESTO ES MUY PELIGROSO AHORA QUIEREN INSTALAR LA IDEA DE QUE HAY SUBERSIVOS Y ENEMIGOS QUE HAY QUE COMBATIR,



Intendente de Cambiemos pide "combatir a los enemigos subversivos internos"En un acto por el 25 de Mayo, el mandamás de Bahía Blanca pidió "la unión de los argentinos de bien".



 

El intendente de Bahía Blanca, Héctor Gay, llamó a combatir a los enemigos "de adentro y de afuera que no tienen patria ni bandera y quieren subvertir valores y adueñarse de nuestros ideales y nuestra juventud" algo muy similar a los argumentos utilizados por los militares para justificar los delitos más aberrantes cometidos contra el pueblo argentino. En un acto por el 25 de Mayo pidió "la unión de los argentinos de bien" como si hubieras argentinos de "bien" y argentinos de "mal".
"Hay enemigos importantes, de adentro y de afuera. Los que responden a intereses personales y los que integran grupos perfectamente organizados que no tienen patria ni bandera peor que sí quieren subvertir valores y adueñarse de nuestros ideales y de nuestra juventud", disparó el intendente de Bahía Blanca por Cambiemos Héctor Gay, en el aniversario de la Revolución de Mayo.

"Es un tiempo de reflexión y de unión de los argentinos que queremos restaurar valores. De los argentinos de bien. Que somos la inmensa mayoría y tenemos que estar unidos frente a esos ataques", continuó. "Insisto: los están adentro y afuera, pero somos un pueblo que aprendimos que con coraje, con lucha y con valores tenemos un destino de grandeza", expresó.
Esto como minimo es "PELIGROSO"  y tanto los medios de comunicación como el gobierno deberian pedirle una explicación y una aclaración sobre sus dichos.-


 

 

 

 

martes, 17 de marzo de 2015

Cazaubon, la cara oculta de Acíndar

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 El 20 de marzo de 1975, cuatro mil efectivos procedentes de diferentes lugares del país entre los cuales había policías provinciales santafesinos, policías federales, pesados de las organizaciones sindicales de derecha y bandas de delincuentes comunes reclutados para la ocasión, invadieron la ciudad obrera de Villa Constitución, al sur de la provincia de Santa Fe.
Según ex oficial de la Policía Federal, Rodolfo Peregrino Fernández, se trató de un operativo de la Triple A y contó con el apoyo del gobierno nacional de entonces a través del Ministro del Interior, Alberto Rocamora y fue pagado por las gerencias de las grandes fábricas de la zona, Acindar, Metcon y Marathon, entre otras, a razón de 200 dólares para cada uno de aquellos que detuvieron 200 delegados de fábrica y convirtieron al albergue de solteros de Acindar, en aquel momento gerenciada por José Alfredo Martínez de Hoz, en uno de los primeros centros clandestinos del país.
Por primera vez, a través de la documentación que aquí se exhibe, perteneciente al servicio de la Policía Federal, Adrián Cazaubón, queda demostrado cómo Acindar y, en su momento, la Unión Ferroviaria, le dieron trabajo a estos represores. Y, por otro lado, esta comprobación habilita al juez federal Norberto Oyarbide que sigue la investigación sobre aquellos sucesos de Villa Constitución, para que pida la declaración de los entonces funcionarios de la empresa Acindar y busque más evidencias sobre las identidades de aquellos que conformaron en su momento la Triple A y, años después, las Tres Fuerzas Armadas, como lúcidamente lo denunciara Rodolfo Jorge Walsh.
De la Triple A a Acindar
Las credenciales demuestran identidades y pertenencias. Hablan del pasado abierto como consecuencia de la impunidad que supo tejer el poder económico como verdadero titiritero de la masacre desatada contra los trabajadores en los años setenta, aún desde antes del 24 de marzo de 1976.
La llamada Asociación del Personal de Dirección de la Industria Siderúrgica, fundada el 20 de setiembre de 1971, le otorgó la tarjeta al afiliado Adrián Mario Cazaubón y le otorgó el número de afiliado terminado en 11620. Y dice con exactitud el papel plastificado: “ACINDAR S.A.. Empresa a la que pertenece”.
Por su parte el Ministerio de Bienestar Social a través de la Caja Nacional de Previsión de la Industria, comercio y actividades civiles, expidió la “certificación de cesación de servicios” del mencionado Cazaubón cuyas tareas eran desempeñarse como “Jefe Protección Planta” bajo un convenio “excluido” en la zona de Rosario.
La causa de la cesación fue “renuncia” el 7 de setiembre de 1977 y el último pago que recibió consistió en 196.697 pesos en calidad de sueldo y 121.067 pesos más como aguinaldo.
El empleador certificante, dice el documento oficial, era ACINDAR INDUSTRIA ARGENTINA DE ACEROS S.A., con domicilio en avenida Ovidio Lagos 4250. La certificación está firmada por Lelio Angel Galassi, de la división personal de la acería.
Otra credencial, emitida por la Policía Federal Argentina, en Buenos Aires, el 31 de enero de 1974, dice que Cazaubón “es custodia personal del señor presidente de la Unión Ferroviaria, está autorizado a portar armas, por el término de un año, a contar de la fecha”.
Y un tal Leopoldo Díaz le firmó otro carnet como integrante del Servicio de Informaciones Anticomunistas (SIA) que vencía el 31 de diciembre de aquel año 1974 e informaba que Cazaubón “presta servicio como auxiliar de enlace (sec. Capital)”. Este Servicio estaba inscripto en la denominada COARA.
También el señor Cruz Alcides Machado, socio gerente de ORINPRI SRL, “autorizado por la delegación Rosario de la Policía Federal Argentina”, según el decreto 1.063 del año 1976 y la resolución 1902 del Ministerio de Gobierno de la Provincia de Santa Fe, sostiene que Cazaubón “se desempeña como inspector de objetivos de esta empresa”.
Adrián Mario Cazaubón, nacido el 3 de septiembre de 1934, casado y padres de dos hijas a quienes abandonó en los años setenta, era integrante de una de las tantas bandas de derecha que primero conformaron la Triple A y luego siguieron brindando servicios en sindicatos y empresas que financiaron la represión desde principios de los años setenta contra los trabajadores que no respondían a los intereses y mandatos de la burocracia.
Estos documentos que por primera vez se publican, demuestran que Acindar, la empresa cuyo gerente era José Alfredo Martínez de Hoz y que financió la invasión a Villa Constitución el 20 de marzo de 1975, le dio trabajo a Cazaubón en los primeros años de la noche carnívora de la dictadura y comprueban cómo la acería fundada por la familia Acevedo habían invertido en represores para mantener a raya sus empleados.
-Mi papá tenía guardada una manopla de hierro que quedó en un armario de la casa y hasta en su momento llegamos a descubrir una credencial de la Triple A…-comenta de una de las hijas de Cazaubón ante este cronista.
La mamá de las chicas tuvo que hacerse cargo de la familia sin ningún tipo de comunicación o ayuda económica. Lo hizo con una gran valentía mientras su ex marido era uno de los tantos integrantes de los grupos de tarea antes y durante la dictadura.
Cuarenta años después del inicio de la matriz del golpe más sangriento de la historia argentina, los papeles y los documentos de Cazaubón revelan que todavía existen pruebas concretas y materiales de quiénes fueron aquellos 4 mil efectivos de distintas fuerzas que ocuparon la ciudad obrera del sur santafesino.
Todos ellos pagados por organizaciones sindicales de derecha, distintos gobiernos y, por supuesto, por empresas como Acindar.
Estos nombres y papeles plastificados deberían interesarle al juez federal Norberto Oyarbide que está investigando el rol de la empresa en la feroz represión desatada aún antes de la asunción de la Junta Militar encabezada por Jorge Rafael Videla.
El militante nacionalista
 La amarillenta página 5 del viejo diario “La Razón”, del domingo 8 de agosto de 1954, daba cuenta de “un raid de pintores”, el viaje “a México de tres jóvenes a caballo”, sostenía el recuadro acompañado por una fotografía.
“Impulsados por un auténtica vocación de artistas, tres jóvenes argentinos iniciaron esta mañana un raid a caballo con destino a México, con el exclusivo fin de plasmar en sus telas los paisajes más sugestivos y atrayentes del viaje. Son ellos Adrián Mario Cazaubón, de 20 años, dibujante y a la vez alumno de la Escuela Nacional de Cerámica; Juan Roberto López, de 32, de igual actividad y Pedro Héctor Gutiérrez, de 24, dedicado a la confección artística de flores”, sostenía la noticia.
“Para realizar esta arriesgada empresa llevan cinco caballos –dos de ellos donados por el intendente de Morón-, una carpa, algunas ropas, más de un centenar de pinceles, témperas, óleos, paletas que emplearán durante su raid que abarca, además de Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Puerto Rico, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México”, agregaba la información.
El artículo añadía que las alternativas del viaje serían transmitidas por onda corta y que la partida se hizo desde la Plaza del Congreso. “Desde el monolito que señala el kilómetro cero emprendieron el viaje, rindiendo previamente homenaje a la Jefa Espiritual de la Nación, para lo cual depositaron una ofrenda floral en el busto que perpetúa su memoria en la Confederación General del Trabajo”, terminaba diciendo la crónica de “La Razón”.
En una carpeta azul con anillos, Cazaubón le puso una etiqueta con el título: “Recuerdo del Operativo Cóndor”.
Habían pasado doce años de aquel viaje a caballo a México.
Era el 28 de setiembre de 1966, bajo la dictadura del general Juan Carlos Onganía.
Cazaubón fue conmovido por aquella acción de los 18 “comandos” que intentaron tomar las Islas Malvinas. La revista “Panorama” editó un suplemento gratuito con muchas fotografías que hoy, casi medio siglo después, se pueden encontrar en la web.
Pero desde la carpeta azul de Cazaubón surge el original con el clásico aroma que deja el paso del tiempo sobre los papeles. Son fotografías en blanco y negro y la tapa muestra el momento en que “se cierra la portezuela del DC-4 de Aerolíneas Argentina, LV – AGG, donde van los comandos. Sentada, se ve a la única mujer del grupo”, informa la revista.
El título de la publicación era “Operación Comando en las Malvinas”.
Luego, a doble página, la fotografía de aquellos muchachos nacionalistas mostrando la bandera argentina en medio del frío malvinero.
Dice el texto de “Panorama”, “los integrantes de la Operación Cóndor: “Estamos unidos porque creemos que eludir un compromiso es cobardía. Estamos luchando y lucharemos. O concretamos nuestro futuro o moriremos con el pasado”, tal fue la proclama de los jóvenes que organizaron la operación comando”, remarcaba el escrito.
Cazaubón, militante peronista y nacionalista, siguió juntando y pegando recortes de la Operación Cóndor en su carpeta azul.
Allí estaba el nombre del jefe de aquella acción, Dardo Cabo, que luego sería desaparecido durante la dictadura; y también aparecía como subjefe, Alejandro Giovenco, alguien que después fuera denunciado como integrante de las patotas de la UOM y la Triple A. Casi la síntesis de los enfrentamientos de la década del setenta.
Pero entre esos papeles de diario, Cazaubón resalta un nombre los que viajaban en el avión hacia Tierra del Fuego, Carlos Villar, nada menos que el jefe de la Policía Federal y, en su momento, el jefe operativo de la Triple A, luego ajusticiado por Montoneros.
La última información que tienen los familiares es que murió y fue enterrado en el cementerio de Villa Gobernador Gálvez, al sur de Rosario.